BocaChica
es una de las ciudades más pequeñas, pero sin dudas es de la
más conocidas y visitadas de la República Dominicana. Una
ciudad encantadora y acogedora por sus lindas playas y el
calor de su gente hermosa. Para muchos, BocaChica ha sido el
escenario de grandes experiencias, de amores ganados y
amores perdidos, de corazones rotos y pasiones encontradas
entre un abrazo, un beso o un sorbo de agua de coco; ciudad
que brota cada mañana al ritmo de moto-concho, con su
pregonero y su factoría a cuesta; ciudad de trapiche con su
ingenio agridulce enterrado entre el jugo de caña, gritos y
palos; con sus pies descalzos entre la arena de un muelle
que carga y descarga sus esperanzas día a día; un pueblo
donde cada mañana amanece en el horizonte con los primeros
rayos de sol que se bañan en las tibias aguas de las playas
de Andrés o Bocachica. Esos rayos llenan de esperanzas y
entusiasmo por la vida a los bacachiqueros, cargándolos de
energías y expectación de que al final del día puedan
contarse los éxitos y los frutos del deber cumplido en la
faena diaria.Sin embargo hay
otra realidad a la vista de todos, o mas bien a la vista,
pero indiferente, de los que llevan la responsabilidad de
asegurar calidad de vida y tranquilidad de ese pueblo
trabajador, digno de mejor suerte. En el afán por la
subsistencia, los habitantes de BocaChica se exponen
diariamente al riesgo de ser arrollado por un carro, un
autobús o una patana. Este pueblo no tiene otra alternativa
que cruzar constantemente la autopista del Este, la cual
divide en dos partes la ciudad.
Es contradictorio decirlo, pero una
ciudad que proyecta e invita a la alegría, al entusiasmo y
además llena de emociones hermosas a tanta gente, también
carga a la vista de todos, en sus pechos desabrigados LA
MUERTE.
Un pueblo indefenso que se expone
sin otra salida o alternativa, a sabiendas que podría
terminar en una morgue o un hospital para traumas. Un pueblo
que grita fuertemente a viva voz, con su garganta salada,
sus necesidades e inaplazables; un pueblo que, sin estar
ubicado en un desierto, su voz se esfuma con el viento hacia
la profundidad del mar. Su grito es un reclamo de vida, no
de muerte, estancado en su reclamo suplicando atención,
justicia, salud y calidad de vida para todos. Sin embargo,
los supuestos responsables son peores que los sordos mudos.
A estos indolentes no les interesa en lo absoluto escuchar
la voz de quien produce y fortalece una las venas mas
importante en la economía nacional dominicana.
BocaChica alberga el principal
aeropuerto del país, uno de los mega-puertos también más
grande de la nación, sus playas turísticas son de atracción
nacional e internacional. Un pueblo ubicado justamente en el
trayecto hacia la región Este de la isla, una de las zonas
turística mas concurrida. Esta ruta hacia el Este, o más
bien una ruta hacia la realización de un sueño, porque el
Este sencillamente es un sueño, se ha convertido también en
la ruta de la muerte para este pueblo trabajador.
Demandamos un elevado para preservar
la vida de mi gente bella y buena de BocaChica. Está bueno
ya de oratoria demagógica y promesas incumplidas.